30 años de lo de siempre.
No es un secreto para nadie que me conozca que Pokémon es
probablemente la franquicia de entretenimiento más importante de mi vida. Han
pasado 30 años desde el nacimiento
de la saga, y yo sigo esperando cada Pokémon Direct, cada anuncio, como agua de
mayo. Y es que es la serie con la que he crecido, mi “lugar seguro”. Y es por
eso que, tras ver el directo del viernes, no he podido evitar ilusionarme. Sin
embargo, como cada vez que Pokémon anuncia algo, no falta la gente que sale en
redes a criticar cosas. Que si los diseños ya no son inspirados, que si la
gente se conforma con cualquier cosa, que si para qué se ilusiona la gente si
los juegos van a ser iguales…
Lo fácil sería desacreditar esas voces críticas, decir que
quienes las producen no son fans, o al menos no son “fans de verdad” (como si
hubiera un ranking o algo). Personalmente, creo que hacer eso sería ignorar
problemas reales que se pueden estar dando, así que siempre que puedo intento
entender de dónde viene ese tipo de comentarios. Sin embargo, con el paso del
tiempo no puedo evitar verlo como un ciclo ajeno a mí en el que la gente
critica los juegos, los vaya a jugar o no, pero después yo me lo paso bien. Porque es que, aunque intento entenderles, cuando
juego a los juegos no puedo sino disfrutarlos y pasármelo bien. Se habla de que
la franquicia está estancada, pero Escarlata y Púrpura y ZA son dos de los
Pokémon en los que mejor me lo he pasado. Se habla de precios como si fuera un
problema endémico de la saga, y no generalizado ya no en el sector de los
videojuegos, sino en el mundo en general. Se habla de mil cosas, y al final no
puedo evitar sentir que algo estoy haciendo mal si la gente ve todos esos
problemas y yo no. Y me niego a sentirme así.
Al final, yo no sé si Pokémon evolucionará mucho o poco en
el futuro como franquicia. Es más que probable que haya muchas cosas que se
podrían hacer mejor. Yo lo único que sé es que, después del Direct del viernes,
he vuelto a tener ganas de jugar al DLC del ZA. Que me apetece volver a jugar
el Rojo Fuego con los nuevos ports. Que me estoy planteando jugar al Pokopia, y
eso que en un principio no me llamó especialmente. Y que la nueva generación me
hace una ilusión increíble. Y es probable que, con esta actitud, yo sea parte
del problema con Pokémon. Al final, sé que no soy distinto de quien se compra
el FIFA o el CoD de turno cada año. Simplemente, entro al bar y pido “lo de siempre”, porque sé que lo voy a
disfrutar. Pero es que, sinceramente, ya bastante jodida es la vida como para
encima no disfrutar de lo que me hace feliz.



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