De principio a fin.
Para mí, los dos capítulos más importantes de una serie (o
temporada de la misma) son el primero
y el último. Ya, no hay que ser
Einstein para pensarlo, pero es que siempre me ha llamado la atención cómo
ambos pueden afectar tanto a la percepción de lo que estamos viendo. El piloto establece el tono de la serie, y
sienta bases sobre la percepción que va a tener el espectador durante el resto
de la duración de la temporada. El finale,
por otra parte, afecta a algo completamente distinto. Si el primer capítulo afecta
a la percepción de lo que vamos a ver,
el último lo hace sobre lo que hemos
visto. Un buen final puede limpiar mucho una temporada, o incluso una serie
completa. Y es que, a mi parecer, entre ambos capítulos va gran parte del peso
de la serie. Y esta temporada de invierno hemos tenido varios ejemplos
distintos.
Oshi no Ko ha acabado su temporada 3 con un capítulo de una hora
que probablemente haya sido el mejor de la temporada. OnK es un caso curioso en el que el piloto es tan absurdamente superior al resto de la serie que le
hace hasta daño. Sin embargo, y pese a vivir en esa sombra, es una serie que sabe
desenvolverse de una forma más que solvente en los temas que trata. Esta
temporada, sin embargo, no había terminado de engancharme. Sí, seguía siendo lo
más cercano a una telenovela que hay en anime, pero me parecía faltarle algo de
punch salvo en algunos momentos
concretos. Y, sin embargo, gracias a un finale
que me produce el efecto contrario, el regusto que me ha quedado de la
temporada es bastante positivo.
La otra cara de la moneda para mí ha sido el final de Yuusha
Kei ni Shosu: Choubatsu Yuusha 9004-tai Keimu Kiroku (YushaKei para los colegas). Y es que, si
bien el primer capítulo me había generado algunas dudas, con su propio esfuerzo
había logrado comprarme. Sigo sin encontrar en la serie la joya que muchos
dicen ver, pero me parece un anime de fantasía más que apañado. Y, sin embargo,
me parece que el final de temporada le hace flaco favor. Sí, hace set-ups para
el futuro de la serie, pero me parece que juega demasiado poco a favor de los
puntos fuertes del anime, centrándose en una historia que nunca fue su
fortaleza. Quién sabe si con un cierre mejor me hubiera quedado una mejor
impresión.
Finalmente, Jujutsu Kaisen ha sido bastante más
pragmática que cualquiera de las anteriores. Tanto el primer como el último
capítulo de la temporada 3 se construyen en torno al selling point de la serie: Las escenas de acción con gran valor de
producción. Saben qué es lo que atrae al público, lo que quieren ver, y lo dan
para mantener al espectador enganchado, tanto durante la temporada como en el
salto entre las mismas. Al final, ya lo dice la cultura popular: Si funciona,
no lo toques.
A fin de cuentas, cada anime es de su padre y de su madre,
cada uno tiene su forma de abrir y cerrar. Sin embargo, y aunque creo que tanto
el piloto como el finale son probablemente los capítulos
más importantes, no son el total de la serie. Y quedarse solo con ellos para
evaluar la calidad de una temporada es, cuanto menos, cuestionable. Los animes
están hechos para disfrutarlos de
principio a fin. Y eso incluye también todo lo que está entre esos puntos.



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