Anime y turismo.

La semana pasada, con el ejemplo de Invincible, escribí sobre cómo la percepción sobre la animación me parece bastante “paternalista”, tratándolo como un medio inferior. Sin embargo, quise cerrar en una nota positiva, destacando cómo la animación como medio, y en particular el anime, poco a poco van logrando colarse en el mainstream como un medio más. Y obviamente es algo de lo que alegrarse, pero ignorar los problemas que genera sería como pegarse un tiro en el pie.

Yo empecé a ver anime en secundaria. Obviamente, había visto series que más tarde descubriría que eran animes desde pequeño, pero no fue hasta los 12/13 que descubrí todo el mundillo a partir de buscar activamente las continuaciones de series que me gustaban como One Piece, Inazuma Eleven o Pokémon. Los primeros animes de temporada que tengo consciencia de haber visto fueron One-Punch Man y Haikyū!!. A donde quiero llegar con esto es que hay que recordar que todo el mundo empieza por algún lado. Y ese sitio actualmente son esos animes que buscan llamar al público generalista.

El “problema”, si es que se le puede llamar así, es que vivimos en un mundo tan conectado que el ciclo de entrada al anime ya no es el mismo que antes. Ahora, cuando alguien empieza a ver anime con Dandadan o Shingeki (series diseñadas para buscar ser el peak del anime), automáticamente tiene acceso a cualquier anime, y todo lo que no tenga esa calidad de producción le parecerá malo. Pero no hay que culpar a los nuevos fans por eso, ya que lamentablemente eso es una conclusión derivada del mundo actual. Lo que sí se puede hacer es educarles sobre qué series tienen potencial a pesar de tener menos nivel de animación, y en cómo evitar los 4723 isekais genéricos de todas las temporadas. Pero claro, eso requeriría de un esfuerzo por parte de los más veteranos que no sé si están dispuestos a realizar. Es más fácil llamarlos “turistas” y quejarse de sus opiniones.

Al final, es la película de siempre. Los más puristas quieren que el medio sea cada vez mejor sin aceptar que para ello hay que aceptar que entre más gente en el mundillo, con los cambios que ello implica. Por su parte, los “turistas” quieren que todo sea de la más alta calidad de manera inmediata, por lo que, si los sacas de sus círculos perfectamente dedicados como Kimetsu o Jujutsu, señalan los defectos de cualquier obra que no llegue a esos estándares, sin intentar buscar las virtudes que puedan llegar a tener. Yo, por mi parte, me encuentro en un punto medio a día de hoy. Cada vez me centro en ver los grandes hits, porque ya no tengo el tiempo para ver 30 animes nuevos por temporada. Y en estas series he encontrado algunos de mis favoritos ya no recientes, sino quizás de todos los tiempos, como puede ser Frieren. Pero todavía conservo esa capacidad crítica para buscar de vez en cuando joyas ocultas, series de las que me puedo enamorar.

La conclusión a la que quiero llegar con todo esto es que os hagáis un favor y veáis Ikoku Nikki.




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