Hablar por hablar.
Voy a ser completamente sincero: No tengo ni idea de qué voy a hablar esta semana. No es broma, estoy escribiendo este texto sin tener muy claro de qué voy a hablar. Todas las semanas, cuando llega el domingo, tengo más o menos claro la idea del texto que voy a escribir, ya sea por un tema en concreto que ha levantado conversación del cual tengo una opinión que quiero expresar, o porque quiero dar una suerte de review sobre algo que haya visto a lo largo de la semana. Pero es que, en ninguno de los casos, tengo nada relevante que decir.
Podría hablar de que la sociedad sigue erre que erre sobre
la IA (sorprendentemente, hasta el Papa ha tenido cosas que decir), o de cómo
las conversaciones en internet sobre el fútbol son la cosa más tóxica que te
puedes echar a la cara, ya sea con los fichajes del Barcelona o con la final de
la Champions. Pero hablar de cualquiera de ambos temas, irónicamente, sería
hacer eso sobre lo que estaría escribiendo: Volver a insistir sobre un tema tan
manido que me agota solo de pensar en él, o quejarme sobre cosas del fútbol
online. En cualquier caso, sería bastante hipócrita.
Otra opción sería hablar sobre la campaña corta de rol de Avantris que estoy viendo, Once
Upon a Ghostlight. Pero la verdad es que tampoco tendría mucho que
decir más allá de que ha logrado interesarme en el módulo original de DnD en el que se basa (The Crooked Moon), aunque supongo que no
es difícil cuando juegan con re-skins
de sus personajes de Once Upon a
Witchlight, una de mis campañas favoritas de este año en el que he vuelto a
ver rol. O también podría hablar de Spider-Noir, pero solo tendría 3
puntos sobre los que incidir: Que está bien, que Nicolas Cage sigue siendo un
actor como la copa de un pino, y que ojalá se intenten hacer más proyectos
“diferentes” como este en el mundo de superhéroes.
Supongo que escribir todas las semanas tiene este problema
también, el de no saber a veces de qué hablar. Pero si algo me ha enseñado
internet es que no hace falta tener algo que decir para compartir tu opinión. A
veces, basta con hablar por hablar, y que quien quiera escuchar saque lo que
quiera (o pueda) de lo que has escrito.



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