Superestrella.
Durante todo el fin de semana hemos tenido que leer a argentinos criticando a España como país y a su selección, en ocasiones incluso pasando la raya en muchos aspectos. Pero si una crítica me ha llamado la atención, es esa de que no pueden perder contra nosotros porque no sabemos no celebrar. Lo centran sobre todo en Cucurella, que el pobre la única culpa que tiene es la de cogerse una cogorza del 15 cuando ganamos la Eurocopa hace casi dos años, y en los vídeos que salieron del vestuario de la selección tras la victoria sobre Francia. Lo que parece que en Argentina no saben es que nosotros ya tuvimos un sabio que nos enseñó que pasar a la final no es motivo de celebración extrema, porque del subcampeón no se acuerda nadie. Que en este país haremos fiesta si les ganamos. Y que, por primera vez en bastante tiempo, todo el mundo está convencido de que como somos mejores, les vamos a ganar.
Y es que en los últimos 16 años las hemos recibido de todos
los colores. Algunas nos las han dado de manera injusta, otras nos las hemos
dado nosotros mismos. Pero el caso es que los últimos 3 mundiales han sido
claramente decepcionantes en España. Pero no este. Este torneo tiene a la gente
preguntándose “¿Y por qué no?”. Ya
no queda nadie que esté en una onda un poco negativa, sin saber muy bien el
motivo. Esta selección tiene a todo un país animándola al unísono (o al menos
dentro de lo posible), con gente que no ve fútbol salvo una vez cada cuatro
años haciendo edits y paseando por la
calle con versiones low-cost de la
camiseta blanca.
Y con todo ese apoyo, ya solo queda que los jugadores salgan
al campo sin complejos, y lo hagan. Que peleen como si ya no se jugaran nada.
Que disfruten como si se fueran a morir mañana. Que lo intenten, aunque lo vean
demasiado lejos, o no vean demasiados huecos. Que luchen cada balón del primero
al último, como si no supieran que el partido se acaba. Que vayan con todo,
como si fueran a morir mañana. Da igual que Lamine no esté al nivel de Messi en
este mundial, si es capaz de darle al equipo lo que necesita. Da igual que
Argentina juegue a un fútbol más físico, si todos y cada uno de los nuestros,
desde Unai a Oyarzabal, aportan su granito de arena para el juego del equipo.
Si los jugadores salen con eso en mente, no tengo ninguna duda de que podrán
conseguir la segunda. Porque si algo tiene España que no han conseguido el
resto de participantes del mundial, es eso: que es un equipo. Esa cohesión es
algo que el fútbol ha demostrado una y otra vez que no se puede subestimar. Y
esa es la mayor virtud de La Roja. Esa es nuestra Superestrella.



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