Atar cabos o dejarse llevar.
Si ya hace unas semanas escribía sobre cómo para mí los cierres de temporada son muy importantes, pudiendo afectar a mi percepción de la misma, no creo que sea muy difícil imaginarse lo que pienso de las últimas temporadas de las series, y especialmente de los cierres de las mismas. Enen no Shouboutai (aka Fire Force) y BEASTARS son dos de las series que me han hecho pensar en este tema últimamente. Ambas cierran con una temporada final partida (lo cual, como ya comenté la semana pasada, no es santo de mi devoción) que se enfrentaba al problema de cerrar muchos frentes abiertos, pero me llama la atención cómo lo hacen de formas muy distintas.
Beastars, tratándose del anime más “serio” de los dos, hace un
esfuerzo evidente en dejar todos sus hilos argumentales bien atados. Y, sin
embargo, al hacerlo, no puedo evitar que me quede una sensación de apuro
mientras la veo. Al intentar llegar a todo en el tiempo que tiene, siento que
no puede explayarse tanto como le gustaría para enfatizar cada uno de los
cierres narrativos y temáticos que hace. No recuerdo si esto es un problema
exclusivo de la adaptación o es algo que ya pasaba en el manga original, pues
hace bastante que me lo leí, pero es inevitable sentir las prisas en los
últimos capítulos de la temporada. Una pena, ya que deja un regusto agridulce a
una serie que, por lo demás, me parece brillante.
Enen no Shouboutai también se encuentra con el problema de
tener que cerrar muchas cosas en poco tiempo, pero su enfoque no podría ser más
distinto. Donde Beastars se preocupa por
cómo hilar todo, Fire Force dice “Fuck it, we ball.” Y tira para adelante.
Cierra lo que quiere cerrar como quiere, y su historia general la avanza hasta
su fin con una narrativa digna del prime
de Hideo Kojima. Y lo hace funcionar. Al ser tan desenfadada y descarada, te
hace aceptar cualquier bola curva que te tira, invitándote a fluir con ella. De
hecho, creo que cuando más bola se hace ese final es cuando intenta
sobre-explicarse, ya que corta ese ritmo e invita a buscarle tres pies al gato.
Sin embargo, se las apaña no solo para ser un buen cierre para Enen no Shouboutai, sino para unirla
narrativamente con Soul Eater.
Irónicamente, el final de las dos series que más funciona
para mí, es el que menos esfuerzo pone en hacerlo. Obviamente, el tono de ambos
animes ayuda a que Fire Force sea más
“fácil” de cerrar, pero eso no quita que haya hecho un mejor trabajo. Ninguno
de los dos finales me parece malo,
ni cerca de ello, pero no deja de ser llamativo cómo a pesar de tener ambas un
mismo problema inicial similar, uno de ellos salva la papeleta con más gracia
que la otra. Y si antes de empezar ambas temporadas finales m hubieras
preguntado cuál de los dos animes iba a ser el que lo hiciera, no hubiera
acertado ni de broma.



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