Cada segundo cuenta.
Tengo la sensación de que, al menos en internet, la
conversación alrededor de The Bear
está completamente intoxicada con la discusión sobre las galas de premios, y
sobre si la serie debería estar nominada como comedia solo por su duración. Y
ojo, no quiero decir que no sean debates válidos, ni mucho menos. Pero creo que
quedarte sólo en odiar la serie por ese debate me parece una pérdida genuina.
Me da pena que por eso haya gente que no vaya a poder sufrir el estrés que
generan “Review”, “Fishes” o “The Bear”. Que no vayan a vivir la experiencia
que es ver la actuación de Jamie Lee Curtis en “Tonnato”, o que no vayan a
saber la catarsis que es ver “Forks” o “Bears”. Que no vayan a flipar con los
monólogos de Jeremy Allen White en “Braciole” y “Sundae”, o con la conversación
entre Lionel Boyce y Will PouLter en “Honeydew”. O que no vayan a disfrutar de
cómo esta última temporada ha hecho su trabajo de manera excepcional.
A principios de este mes escribí, a raíz del final de The Boys, sobre lo difícil que es clavar
el final de una serie. Y, sin embargo, creo que no me cuesta nada decir que The Bear lo ha hecho. Y lo hace de la
manera más simple, y a la vez compleja, posible. Los siete primeros capítulos
están centrados en el primer servicio tras los eventos del final de la
temporada 4. 7 episodios, una jornada, con el octavo sirviendo de una suerte de
epílogo del mismo. Y en ese único servicio se puede ver cómo los arcos de todos
los personajes se cierran, como todos han evolucionado desde el “System”. Y lo
hace de manera espectacular, sirviéndose de una actuación increíble de todos
los miembros del elenco, sabiendo que ese es, y siempre ha sido, su fuerte.
A veces es difícil saber cuándo estás viendo algo que va a
ser “generacional”. Hay veces que no te das cuenta hasta que no piensas en la
obra tiempo después. Sin embargo, a mí con The Bear eso no me ha pasado nunca.
Desde que me puse el primer capítulo por simple curiosidad, hasta este fin de
semana en el que me he ventilado la última temporada del tirón, en todo momento
he sabido que estaba viendo algo especial. No es algo que sepa explicar,
simplemente lo siento. En el primer párrafo de este texto he mencionado varios capítulos
y momentos destacables de la serie, y aun así me he dejado varios fuera. No he
hablado de “Tomorrow”, que me parece una obra de arte audiovisual; ni de “Napkins”,
en el que Ayo Edebiri demuestra ser ya no solo una actriz descomunal, sino una
directora en potencia increíble. Y así, podría destacar cosas de cada capítulo
de la serie. Porque de verdad siento que en cada episodio de cada temporada de The Bear, cada segundo cuenta.



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